A domicilio
Antoji le pide la dirección y una referencia (“portón azul, frente a la tienda”) antes de mandarlo. Nadie vuelve a llamar para preguntar dónde es.
En cocina se ve: 💬 WhatsApp · 🛵 DomicilioAntoji contesta el WhatsApp de tu restaurante y toma el pedido. Antoji Mesas lleva ese mismo pedido hasta la cocina, la mesa y la caja — sin que nadie lo vuelva a escribir a mano.
Ya usás Antoji · esto es lo que pasa después del “gracias por tu pedido”.
Antes de cerrar, Antoji hace una pregunta más: ¿te lo llevamos, pasás por él, o ya estás aquí? Esa respuesta viaja pegada al pedido y aparece en la pantalla de la cocina, para que nadie salga corriendo con un plato que era para la mesa 4.
Antoji le pide la dirección y una referencia (“portón azul, frente a la tienda”) antes de mandarlo. Nadie vuelve a llamar para preguntar dónde es.
En cocina se ve: 💬 WhatsApp · 🛵 DomicilioQueda listo en el mostrador a nombre del cliente. Cuando la cocina lo marca listo, Antoji le escribe solo para que salga de su casa en ese momento.
En cocina se ve: 💬 WhatsApp · 🥡 Pasa a recogerEl cliente ya está sentado, pide desde su propio teléfono y dice su mesa. El pedido cae en esa mesa, junto a lo que el mesero ya le había levantado — misma cuenta.
En cocina se ve: 💬 WhatsApp · 🍽️ En el salón · Mesa 4Si el cliente escribe una mesa que no existe (“mesa del fondo”), el pedido igual entra a cocina con esa nota tal cual. Nunca se pierde un pedido por un dato mal escrito: lo peor que pasa es que el mesero lo acomode a mano.
Cinco pasos, en orden, sin que nadie transcriba nada de una pantalla a otra.
Antoji contesta al instante, a la hora que sea. Enseña el menú, resuelve las dudas de siempre y arma el pedido con extras y notas (“sin cebolla”, “bien dorado”).
También toma reservas y guarda al cliente para la próxima.
Domicilio, recoger o en el salón — y efectivo, transferencia o tarjeta. Si es domicilio, pide dirección y referencia; si es en el salón, pide la mesa.
Puede corregir el pedido mientras la cocina no lo haya empezado.
Suena, aparece y arranca un cronómetro. Marcado como WhatsApp y con el modo a la vista, junto a las comandas que levantaron los meseros. Un solo tablero, no dos.
Lo que ya se está cocinando no se deshace aunque el cliente edite.
Cuando la cocina marca listo, Antoji le avisa al cliente por WhatsApp — sin que nadie se acuerde de hacerlo. El mesero ve el mismo estado en su teléfono.
El domicilio sale con dirección y referencia impresas en la comanda.
La cuenta ya está armada con todo: lo del mesero y lo que el cliente pidió solo por WhatsApp. Se divide, se le pone propina, se le pone NIT y se cierra el turno.
Al final del día, el corte de caja y los reportes salen solos.
El cronómetro se pone amarillo a los 10 minutos y rojo a los 20. De un vistazo, desde el otro lado de la cocina, se sabe qué sale a la calle y qué está esperando sentado.
Los pedidos de WhatsApp y los del mesero conviven en el mismo tablero. La cocina no tiene que aprender dos sistemas.
Todo abre en el navegador: el teléfono viejo del mesero, la tele de la cocina, la tablet de la caja. Entrás una vez y las cuatro pantallas quedan abiertas con la misma sesión.
Se instala desde el mismo navegador, no hay que bajar nada de la tienda de apps. Mapa de mesas, rondas, cuenta al momento. Sirve en el teléfono que ya tiene.
Tablero en vivo, sin refrescar. Suena cuando entra un pedido, cronómetro por comanda y estados: pendiente, preparando, listo. Cualquier tele con navegador sirve.
Cobra, divide la cuenta entre varios, agrega propina, pide nombre y NIT, y guarda el historial del turno. Es la misma caja del PDV, ya probada cobrando.
Vos armás tu propio salón: áreas, mesas y su capacidad, y los extras de cada platillo (término de la carne, tamaños, agregados) que después el bot ofrece solo.
No hay que cambiar de producto ni empezar de cero: es el mismo Antoji, con la cocina y la caja conectadas atrás.
| Antoji | Antoji Mesas | |
|---|---|---|
| Contesta el WhatsApp 24/7 | Sí | Sí |
| Toma pedidos y reservas | Sí | Sí |
| Avisa al cliente cuando está listo | Sí | Sí |
| El pedido entra solo a la cocina | — | Sí |
| Pedir desde la mesa por WhatsApp | — | Sí |
| Mesero con el teléfono en la mano | — | Sí |
| Cuenta por mesa, split y propina | — | Sí |
| Corte de caja y reportes | — | Sí |
Empezá por el chat. Cuando el WhatsApp ya te esté trayendo pedidos y la cocina no dé abasto con los papelitos, se prende lo demás.
Antoji Mesas es la caja: cobra, hace el corte y saca los reportes. Si ya usás otra, se puede arrancar solo con la cocina y el chat, y mover el cobro después.
La caja guarda la venta en el navegador y sincroniza sola cuando vuelve la señal. El chat, el comandero y la pantalla de cocina sí necesitan conexión — son en vivo.
No. Todo abre en el navegador. El teléfono del mesero se “instala” desde el mismo navegador y queda como un ícono más, sin pasar por la tienda de apps.
Sí. Usás el chat, la cocina y la caja, y dejás apagado el mapa del salón. El día que abrás mesas, ya está ahí.
El comandero tiene tres botones grandes: mesa, platillo, enviar. Quien usa WhatsApp lo agarra en una tarde — y la cocina solo toca una pantalla para marcar listo.
Sí. Escribinos y te atendemos con el mismo bot que atendería a tus clientes; ahí mismo te enseñamos cómo cae ese pedido en la cocina.
Te atiende el bot, elegís si lo querés en la mesa o a domicilio, y te enseñamos en vivo cómo ese pedido cae en la pantalla de la cocina.
Te migramos tu catálogo del sistema que usás hoy, sin costo. ¿Solo el bot, sin cocina ni caja? Antoji cuesta Q500 al mes.
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